Lo que el CO reconoce en Vygotsky
Su aportación más valiosa es mostrar que los objetos del medio no son equivalentes para el sujeto: hay objetos naturales, fabricados, signos, símbolos y personas. Y muchas interacciones con los objetos están mediadas por otros: instrucciones, observación, imitación o significados socialmente aceptados.
El sujeto no aprende en terreno virgen. Actúa en un mundo culturalmente señalizado —herramientas, lenguaje, escritura, normas, técnicas— que reduce incertidumbre y acelera adquisiciones. La cultura no solo acompaña al desarrollo: cambia los recursos cognitivos disponibles.
También es valiosa la intuición de la ley de la doble formación: ciertas funciones aparecen primero en el plano interpersonal y después en el intrapsíquico. El CO la acepta, pero pide explicar con precisión qué se interioriza y mediante qué mecánica psicológica.
El punto débil: presión social no equivale a mecanismo psicológico
Vygotsky explica cómo el grupo moldea al individuo, pero no ofrece una mecánica suficiente de la transformación interna. Que la sociedad presione o regule es evidente; lo difícil es explicar cómo el sujeto convierte esa influencia en construcción cognitiva propia.
Hay además cierto optimismo sobre el aprendizaje por instrucción que choca con la enorme dificultad, bien documentada, de cambiar las concepciones del alumno por las de la ciencia. Piaget ya dio dos razones: puede que el sujeto no tenga los esquemas necesarios para asimilar el contenido, o que el equilibrio entre asimilación y acomodación produzca interpretaciones inadecuadas.
Significante
Significado
Regulación social
La objeción constructivista: los significados no se transfieren
El CO ve una deriva empirista en suponer que el conocimiento socialmente elaborado se apropia con facilidad. Vygotsky llega a considerar que los conceptos son los significados de las palabras y toma el de los conceptos científicos de su lugar en una red piramidal. Pero entre sujetos no circula conocimiento, sino información en forma de significantes; si las palabras no se relacionan con esquemas, son emisiones vocales sin sentido.
Tampoco convence la discontinuidad entre conceptos espontáneos y científicos: estos solo pueden formarse apoyados en los cotidianos, a los que no eliminan sino perfeccionan. Y los efectos prototípicos, la percepción gestáltica y el conocimiento procedimental muestran que la mente opera de modo más borroso y orgánico que una lógica de conceptos.
La respuesta del CO es el sistema semiótico-comunidad. Lo social influye porque regula los vínculos entre significantes y significados, ofrece herramientas culturales, estabiliza usos y crea tensiones comunicativas. Pero el aprendizaje sigue siendo una construcción interna: socialmente modulada, no socialmente transferida. Como resume Pozo, no hay mente sin cultura, pero tampoco cultura sin mente.