Tendencia integradora
No hay mente sin cultura, ni cultura sin mente
La fuerte influencia social hace difícil escapar de la idea de que las construcciones cognitivas se dan en un contexto compartido y luego, por una especie de ósmosis, penetran en la mente. Pensar así choca con el principio del constructivismo individual: toda construcción cognitiva es interna al sujeto.
Hay una tendencia significativa a integrar las versiones moderadas de ambos constructivismos: los procesos mentales ocurren en la mente, pero bajo la influencia directa de comunidades y entornos culturalmente organizados. El CO se suma a ella con un ensamblaje teórico —el CiS— que respeta dos principios: «el sujeto construye el conocimiento en su mente; no le llega conocimiento del exterior» y «el significado de lo que llega del exterior siempre se da en su interior».
Se descartan las versiones extremas: las que ven lo social irrelevante y las que lo consideran condición necesaria y suficiente. Quedan la piagetiana, para la que lo social facilita y modela, y la vygotskiana, para la que es necesario pero no suficiente.
Dos vías de interacción
La experiencia directa también cuenta
- 1Hay aprendizajes procedimentales e implícitos donde apenas media lo semiótico pero con un valor adaptativo incuestionable: orientarse, cruzar la calle, mantener objetos en equilibrio.
- 2En los dos primeros años de vida prima la experiencia directa; los primeros significados, en la filogénesis y en la ontogénesis, son de origen sensomotriz.
- 3Los esquemas sensomotrices son necesarios para adquirir el lenguaje: sobre ellos se establece el juego simbólico que inicia la diferenciación entre significantes y significados.
- 4Con independencia del léxico de cada cultura, existe una predisposición natural a organizar los colores en categorías básicas; la paleta de emociones también es universal.
- 5Buena parte de la toma de conciencia y de la formación de esquemas operatorios parte de las regulaciones entre las acciones con los objetos y sus resultados.
Reflexiones a la luz de aportaciones recientes
Piaget y Vygotsky, uno frente al otro
Piaget
Desarrolla con detalle la mecánica de la construcción interna, pero subordina lo social a lo individual. Ve la cooperación social como isomorfa a la coordinación de acciones individuales y ilustra casi siempre con interacciones físicas. El medio no es homogéneo: está lleno de objetos fabricados, signos y personas que mediatizan la interacción.
Leer la crítica completa →Vygotsky
Acierta al afirmar que lo social transforma la mente, pero muestra cierto optimismo sobre el aprendizaje por instrucción y apenas profundiza en la mecánica de la interiorización. Tomar los conceptos por significados de las palabras encierra asunciones empiristas: si las palabras no se relacionan con esquemas, son emisiones vocales sin sentido.
Leer la crítica completa →Clave 1
Evitar soluciones por añadidos mecánicos
Clave 2
Considerar el orden social en la mente
La solución
El sistema orgánico semiótico-comunidad (S-C)
01
¿Qué afecta de S-C al sujeto que lo profesa?
02
¿Cómo se comparte el significado dado socialmente a un significante?
03
¿Cómo se interiorizan los vínculos entre significantes y significados?
S-C contempla progresos sociales por sinergia que no se explican por la suma de aportaciones individuales. Puede recordar a las «comunidades de práctica» de Wenger, pero estas no distinguen información de conocimiento, significante de significado ni enseñanza de aprendizaje, y sus principios son incompatibles con los del CO.

Nuevos procesos constructivos
Construcciones por interacción social
Por interacción física con el entorno social. Junto a los esquemas de dominio inerte, cobran peso los de dominio intencional, que anticipan la conducta de personas, y los de dominio emotivo, que acompañan toda decisión con una valencia afectiva y actúan como «indicador somático» de los cambios que el mundo produce en el organismo.
Por toma de conciencia. En el contexto social la conducta tiene un «eco» que agiliza y enriquece la toma de conciencia. Para compartir sus vivencias, el individuo se ve «obligado» a construir versiones declarativas con el sistema semiótico común: una redescripción representacional que le lleva a pensar de otro modo.
Por reflexión semiótica. Reflexionar sobre contenidos representados con recursos semióticos flexibiliza el pensamiento y crea nuevos objetos y relaciones, de modo que lo real se vuelve un sector cada vez más pequeño de lo posible. Pero no se puede «reflexionar con significantes» si la movilidad no la dan sus vínculos con los significados, aunque la práctica los haga cada vez más rápidos, como en el pensamiento matemático.